1.-
Para comenzar, debemos pintar la imagen sobre el cristal. La forma más valiente sería pintar directamente, tal vez después de haber dibujado algunos bocetos previos. En nuestro ejemplo, se puede ver fotografiado, nos hemos ayudado tomando como base una imagen ya existente. Así es más sencillo ya que, al pintar sobre cristal, podemos "calcar" cualquier imagen que nos guste con solo ponerla debajo.
Un truco:
Algo muy importante al calcar: cuando pasemos la imagen al papel, ésta aparecerá girada (como si la viésemos en un espejo).Tal vez no nos importe, pero si queremos nuestra imagen final "al derecho" tendremos que empezar pintándola girada. ¿Cómo?. Una vez tengamos la imagen elegida, la fotocopiamos pidiendo que nos hagan una copia "en espejo" y ¡problema resuelto!.
2.-
Mientras pintamos en el cristal, comenzamos a preparar el papel. Se corta al tamaño escogido (siempre mayor que el cristal) y se sumerge entero en agua sin doblarlo.Así debe estar unos diez minutos, hasta que se ha empapado bien.Si no tenemos un recipiente grande, siempre podemos usar la bañera.
Cortar el papel:
La mejor manera de cortarlo al tamaño que elijamos (del pliego podemos sacar varios papeles para estampar) es doblándolo y rasgándolo con un abrecarta o un cuchillo.Asi los bordes quedarán con un corte imperfecto (con "barbas") que recordarán a un papel hecho a mano.
3.-
Sacamos el papel del agua y lo escurrimos, secando el exceso de agua entre dos bayetas o entre dos papeles que harán de secantes. El papel estará listo cuando esté húmedo pero sin que la superficie se vea mojada.Entonces, será el momento de ponerlo sobre el cristal donde estará la pintura aún fresca. ¡Todo ello con las manos muy limpias!.
Sobre el papel:
Para esta técnica debemos usar un papel grueso y poroso (como los de acuarela).En los establecimientos de materiales artístico y papelerías nos mostrarán las variedades entre las que elegir.
4.-
Ahora debemos presionar con una cuchara sopera o, mejor, con un rodillo de goma. Se debe dar una presión uniforme por toda la superficie, logrando así que la pintura pase desde el cristal al papel.
Los filos del cristal: Si presionamos sobre los bordes del cristal en el papel, se quedarán marcados, ya que el papel está blando. Así nuestro monotipo se asemejará más aún a los grabados porque tendrá la "cubeta" que es la marca que dejan las planchas de grabado al estamparlas en el papel.
5.-
Con cuidado se levanta el papel y, si todo ha ido bien, tendremos estampado nuestro monotipo. Ya sólo queda limpiar el cristal para empezar de nuevo y disfrutar de nuestra obra gráfica en las paredes de casa.
Retoques: Una vez estampada la imagen, las formas pintadas pueden parecernos poco nítidas. Si es así, podemos retocarlas (una vez seco el papel) con algunos lápices de colores y completar de esta manera el trabajo realizado.