
Artículo de
Juan José Molina Villaescusa ©
Este documento sobre el grabado calcográfico
es un buen referente para aquellos que desconozcan la técnica.
Gracias
a Juan José Molina por su trabajo y ofrecerlo generosamente para esta
ocasión.
Enlace relacionado
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Monotipo
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El monotipo es una forma sencilla de grabado que no necesita medios complejos.
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Directorio
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Fuendetodos
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A pocos metros de la Casa Natal de Goya se halla su Museo del Grabado.
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Colección BNE
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Grabados, libros y albumes de todas las èpocas en la Biblioteca Nacional de España
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BREVES APUNTES SOBRE EL GRABADO CALCOGRAFICO
n las técnicas de grabado tradicionales se realiza
una matriz, preferentemente plana y de un material rígido,
donde el artista- grabador talla o graba de forma directa
(punta seca) o indirecta (al ácido, aguafuerte,
aguatinta,...), el motivo que aparecerá en la estampa
final, habitualmente sobre papel, y que permite realizar
una serie de estampaciones en las que se repite el motivo
grabado. Es lo que se conoce como edición o tirada,
limitada y original, que se firma y numera individualmente
por el artista.
Una vez realizada la edición, la plancha o
matriz se destruye o se marca ostensiblemente para impedir
que se realicen más originales. A veces, se hace una
estampa que recoge el motivo con dicha marca, una vez
finalizada la edición, y es lo que se conoce como prueba de
verificación, ya que garantiza que la edición ha sido
definitivamente cerrada, que no se realizarán más
originales. En otras ocasiones, es un notario el que da fe
del cierre de la edición y de la destrucción de las
matrices.
En el grabado calcográfico se usa un tórculo para la
estampación de la matriz. El tórculo es una máquina con
rodillos de acero y una pletina que se desliza bajo éstos,
en la cual se colocan unas mantas de fieltro de lana, que
permiten que exista uniformidad en la presión. Bajo las
mantas, sobre la pletina, se depositan la matriz entintada
y el papel humectado. Una rueda imprime movimiento al
rodillo que hace que la pletina se deslice ejerciendo una
presión de 25.000 kg. por centímetro cuadrado. Obtenemos
con este procedimiento una imagen especular (reflejada) de
la matriz impresa sobre el papel. La tinta que había
quedado en las incisiones y surcos ahora conforma la imagen
sobre el papel. Este proceso se repite para cada tinta. Es
decir, un grabado a color puede estar construido por la
superposición de varias planchas diferentes (al igual que
ocurre en cuatricomía offset, donde existen cuatro
matrices, una para cada color (magenta, cian, amarillo y
negro) que se superponen para lograr la imagen definitiva.
EL MONOTIPO
El monotipo o monotipía (o monotipia) es el resultado único
(no seriado) de una estampación gráfica.
Cuando los recursos de las técnicas de grabado se
dedican, no a la realización de una serie, sino de una sola
estampa, estamos ante una variación de la intencionalidad
final (existe una diferencia cuantitativa y cualitativa
respecto de la edición seriada). Todos los esfuerzos se
encaminan hacia ese objetivo monocéntrico que, sin embargo,
permite ampliar el marco de actuación inherente a las
técnicas de estampación gráfica. El autor puede aumentar la
capacidad estilística de su obra, se abre delante de él un
vasto e ignoto terreno para la experimentación.
No se trata ya de consolidar una plancha de cobre,
hierro o cinc, de la cual se ha de obtener un número
determinado de pruebas originales, sino de realizar todo el
esfuerzo para obtener una sola prueba, un solo original.
De este modo puede decirse que la monotipia se sitúa en la
frontera entre el grabado y la pintura, ya que se realiza
aprovechando tanto técnicas de grabado como pictóricas para
la consecución de un solo original, el monotipo o
monotipia. En este proceso creativo, fiduciario tanto de
las técnicas de estampación gráfica como de las artes
plásticas en general, el resultado final es vital y único,
por tanto, exclusivo, irrepetible, no seriado.
Hay quien considera que el monotipo es una aberración
derivada de una técnica de estampación (algunos puristas
no admiten el grabado a color, opinión que respeto y no
comparto). Sin embargo, existen tantas técnicas diferentes
como practicantes de este arte aplicado. Aquí se cumple a
rajatabla lo de que cada maestrillo tiene su librillo. No
entraremos en ese tipo de disquisiciones habida cuenta que
el grabado a color ya se realizaba en China hace tres
milenios, si bien es cierto que, en Occidente, ha
predominado el grabado calcográfico en blanco y negro, al
menos hasta el siglo XX.
En el monotipo, nos enfrentamos con la obra igual que
el pintor ante un lienzo en blanco. Sin el corsé de la
matriz, sin la responsabilidad de la edición en serie,
aunque con menos certezas, con mayor riesgo.
El autor se adentra así en un territorio en el que el
más leve cambio, puede dar al traste con las aspiraciones
iniciales o compensar con creces el esfuerzo realizado,
debido a la multitud de factores que intervienen en el
resultado final y su compleja interrelación.
NOMENCLATURA
Si nos ceñimos a una nomenclatura lógica, la estampa
firmada por el autor puede ser numerada como 1 / 1; es
decir, la estampa número uno de una edición total de una
estampa original, literalmente.
También hay quien prefiere nominar con la palabra monotipo.
A veces, la estampa es una prueba de un grabado que
finalmente se convierte en edición. Quizá se trata de una
variación cromática, o de un estado en la evolución de la
matriz. Estas estampas suelen considerarse pruebas de
estado o de autor, y así se indica en la base del grabado
(P.A., P.E., P/A, P/E). Estrictamente hablando, estas
estampas son pruebas, no se consideran monotipos; son
valiosas desde distintas perspectivas; la más importante,
quizá, es que muestran claramente la evolución del grabado
hasta su versión definitiva. Esto aporta datos valiosos
acerca del proceso creativo del autor, y de la metamorfosis
de la plancha.
Las técnicas de estampación que se usan para la
elaboración de un monotipo son muy variadas. En principio
cualquier técnica tradicional, tanto directa como
indirecta, es válida (aguafuerte, aguatinta, punta seca,
xilografía, aditivas, serigrafía, técnicas de colage,
nuevas tecnologías...), aunque ahora ya no se persigue que
el motivo grabado sea repetido determinado número de veces,
con lo cual no es necesario que la matriz sea especialmente
resistente al desgaste de una edición; circunstancialmente,
tampoco es imprescindible el uso de matriz, sino que la
elaboración ser la suficiente para la realización de una
estampa original y única.
COLLAGRAPH O COLAGRAFIA
El colage (collage), como técnica aglutinadora de
procedimientos y materiales, abarca un vasto territorio de
intenciones estilísticas.
Cuando el colage no es sino un medio para la
consecución de una matriz para grabar, eso es el collagraph
(o colagrafía): una de las técnicas aditivas de grabado
actuales, que incorporan el colage en la elaboración de las
matrices, enriquecen las estampas con magníficos y
sugerentes relieves. El collagraph o colagrafía, es una
técnica aditiva de grabado (es decir, se construye
añadiendo material a la plancha), que aprovecha la
posibilidad de integrar múltiples elementos en la
elaboración de las matrices. Del mismo modo que el collage
integra diferentes elementos y materiales, para dotar a
una obra de su carácter, en el collagraph, estos elementos
son los que conforman la matriz y requieren un tratamiento
especial, puesto que ahora deben soportar una presión y un
desgaste extremos. En el collagraph debemos concentrarnos,
fundamentalmente, en dotar a la plancha y a todos sus
elementos integrantes de una cohesión y rigidez especial
(además de tener en cuenta las limitaciones de relieve),
que permita la seriación evitando el excesivo desgaste de
la matriz.
La obra gráfica en general (dibujo, pastel, acuarela,
grabado calcográfico, serigrafía, xilografía, etc.) suele
protegerse con marco de madera y cristal, ya que
normalmente el soporte es papel. El papel es un material
orgánico, se puede considerar materia viva y como tal,
necesita cuidados. Tiene enemigos poderosos como son la
humedad, los insectos, etc. A pesar de ello sus
características especiales lo convierten en el soporte
ideal para este tipo de técnicas, y su longevidad es
indiscutible. Hoy día se conservan los primeros grabados
conocidos en Occidente, en bastante buen estado,
cuatrocientos o quinientos años después de haber sido
realizados.
Este interés de los artistas plásticos por el grabado
hace que el panorama de la producción de obra gráfica
original goce de una salud envidiable, siendo cada vez más
los autores que se acercan y disfrutan con estas técnicas.
La participación activa de los artistas en la investigación
gráfica que se realiza en los talleres, su propia formación
multidisciplinar, la convivencia de múltiples sistemas de
impresión, el uso de las nuevas tecnologías de la
información, las posibilidades de difusión actuales, son
factores clave en el desarrollo actual del grabado.
El perfil del grabador actual suele estar muy ligado
al de artista plástico, ya que el ámbito en el que se
desarrolla toda la actividad del grabado es, casi
exclusivamente, el de la producción artística (dentro de lo
que se conoce comúnmente como obra gráfica, es decir, obra
sobre papel).
GRABADO DE APLICACION
Existen ocasiones en las que el grabado se usa como
parte integrante de un objeto funcional (tarjeta navideña,
ex-libris, ilustración en un libro, ediciones de
bibliofília, etc.), es lo que se conoce como grabado de
aplicación. Es la intencionalidad final o el valor de uso
lo que determina el destino de un grabado. También es
frecuente encontrar grabados ilustrando las portadas de
libros
GRABADO EN EL SIGLO XXI
Convendría considerar otro de los factores que, a mi
juicio, hace que el grabado sea uno de los medios plásticos
expresivos más importantes en la actualidad: su cercanía a
la gente. Una de las características diferenciadoras de la
obra seriada frente a la obra única es, precisamente, su
mayor accesibilidad. Realizar un determinado número de
originales de un grabado, debidamente firmados y numerados,
permite que el coste de realización se divida entre el
número de originales de la edición. Esto influye
decisivamente en el coste final de cada original,
disminuyéndolo y, por tanto, acercándolo a los bolsillos de
los amantes del arte: prácticamente cualquier persona puede
adquirir un grabado. En mi modesta opinión, esto supone una
cierta democratización de la cultura.
Resaltar el papel que realizan los mass media en este
terreno, pero sobre todo, lo que queda por hacer: porque
podemos afirmar que la obra gráfica sigue estando, en
algunos casos, injustamente arrinconada, olvidada, cuando
no despreciada (fundamentalmente debido a la ignorancia).
Es destacable asimismo el interés cultural y económico que
suscita actualmente el grabado, existiendo ferias,
concursos, y muestras en diversos lugares del planeta
dedicados exclusivamente a la obra gráfica. Incluso,
últimamente, los inversores económicos se han dado cuenta
de este potencial, apareciendo diversos artículos sobre el
tema en revistas o magacines económicos.
Uno de los
factores que influyen en este novedoso interés es la
inmediata revalorización del grabado. Y precisamente, en
su propia idiosincrasia está la clave, pues del mismo modo
que la seriación de la obra la acerca a cualquier
consumidor, no deja de ser un número limitado de
originales; la edición se cierra, la plancha se destruye,
se elimina la posibilidad de reedición (como obra exclusiva
y original). Los originales son firmados y numerados por el
artista, y su cualidad de únicos provoca una reacción al
alza en los mercados.
Podemos concluir que el grabado en el siglo que
estrenamos goza de muy buena salud, siendo cada vez más las
personas que se interesan por éste medio, y más los autores
que desarrollan su obra gráfica, no como algo auxiliar,
sino como un medio diferente dotado de gran expresividad,
donde los límites se difuminan y las posibilidades
estilísticas se expanden.
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